Los minuscritos de San Fura (Crónicas de un eremita asceta)
E se non è la verità, dovrebbe essere.

Preservativos: Marcha atrás


Andan los fieles algo liados. Esta mañana me han llegado varios mensajes de algunos de ellos que querían confesión URGENTE.

Como no me gusta madrugar, a mediodía averigüé el motivo: habían usado preservativo la noche anterior para celebrar el cambio de opinión de la Iglesia. Y claro, hoy se despiertan con la noticia:
"La Iglesia da marcha atrás y condena el preservativo"

QUERIDOS hermanos: LA IGLESIA SIEMPRE HA APOSTADO POR LA MARCHA ATRAS COMO METODO ANTICONCEPTIVO. ¿Porqué os extrañais?

(http://www.lavozdegalicia.es/inicio/noticia.jsp?CAT=126&TEXTO=100000062169)

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Un milagro (pequeño)

Una vez instalado, llegó el momento de resolver un pequeñísimo problema: ¿cómo conectar mi ordenador a la red? Decidí aprovechar el sol de mediodía para sentarme a meditar la solución. Cuando ya flaqueaba mi confianza, escuché unos ruidos lejanos y unas voces que procedían del sureste. Enfoqué mi catalejo y pude observar que se trataba de un poblado de ingenieros empeñados en hacer pasar por la cercanía diversas carreteras. Eso de disponer de Wifi tenía sus ventajas, así que sólo fue cuestión de tiempo y paciencia hackearles su IP, y con su DNS confugurar mi ordenador.

Y conectado a la red. Un chollo. Y la electricidad gratis. Me arrepentí de no haber traído algún radiador más, pero esto de ser asceta tiene su aquel que no es bueno saltarse.

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Mi nueva vida

Pues sí. Me he cansado del sexo, del alcohol y de las orgías un día sí y otro también. Hoy, al levantarme, lo he visto todo muy claro. Debo volver a mi vida de santidad y meditación. Francamente, para lo que hay que ver ahí abajo, mi decisión no ha sido difícil.

Me dedicaré particularmente a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual y física en un lugar eremita, en la cima de una colina que me permita ver todas las cosas con más claridad.

He adecentado un poco el lugar y he comprobado que milagrosamente aún llega hasta allí la electricidad, por lo que el habitáculo (una ermita abandonada) serivirá perfectamente para mis planes de aislamiento físico, más no espiritual: llevo conmigo mi ordenador portátil y me conectaré cuanto quiera a la red. Ello me permitirá atender a mis fieles, confesar y dar consejo a quien lo pida o simplemente escuchar y ser leido. Hasta podré casar por Fax, anular matrimonios por Email y perdonar los pecados de pueblos enteros bendiciendo a las nubes que han de descargar la lluvia sobre ellos (ésto no es legal, pero como no soy ni apostólico ni romano, el que quiera que suba hasta aquí a reclamarme; advierto que la cuesta se las trae).

Viviré de lo que la naturaleza me provea y mis habilidades me permitan. Y mis crónicas darán fé de mis andanzas. Así que, por mi parte "sic transit gloria mundi".

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Los cocteles veraniegos (La cucaracha enxebre)

A petición impopular, procedo a la revelación de otro menjurje sacro, que lleva en sí mismo la esencia de las virtudes del Mexicano y del Gallego: místico, poeta, mujeriego, vago, borracho y pendenciero (entre otras que nos adornan).

LA CUCARACHA ENXEBRE

Ingredientes:
Licor café (no menor de 70º) y tequila (la calidad se supone, la cantidad depende de usted)

Preparación: sensilliiiiiiiita. Mézclense a partes iguales el tequila y el licor café en un chupito de barro. Acto seguido, enciéndase la mezcla (trankiiiilos que arderá, ya lo creo que arderá). Déjese quemar el tiempo suficiente para rezar un Jesusito de mi vida, eres niño como yoooo. Apáguese con la mano (no quema si se hace con rapidez) e ingiérase de inmediato y por completo.

Suele ser aconsejable tener a mano un antiácido, por si no se está acostumbrado (también sirve medio kilo de percebes)

Si después de tomártelo todo no cantas rancheras....es que el menjurje te quemó la laringe (busca el otorrino de urgencias mas cercano)

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LOS COCTELES DE SAN FURA

Dada la tremenda ola de calor que nos azota, me veo en la obligación de revelar la sacra receta de los COCTELES DE SAN FURA, para suavizar los rigores del verano. Empezaré por uno sencillito.

JAIBOLIÑO
Ingredientes:
1.-Una (1)Rubia apoteósica y una (1) morena despampanante
2.-1/2 tequila reposado (Don Julián, preferentemente)
3.-1/2 Aguardiente de hierbas (70º como mínimo. La de Monforte le va al pelo)
4.-Medio limón lo más pequeño y ácido posible
5.-Sal fina

Preparación y ejecución:
1.-Aplíquese sal en el cuello de la Rubia despampanante e indíquese a la Morenaza que sujete el limón con la boca (firmemente) con la pulpa (del limón) hacia fuera
2.-Mézclense el aguardiente fría y el tequila reposado (por este órden) en un chupito helado.
3.- Lámase lentamente la sal del cuello de la rubia hasta provocar en ésta un gemido perfectamente audible
4.-Hecho esto, extráigase todo el jugo del limón de la boca de la morenaza
5.-Bébase el contenido del Jaiboliño (Highboll para los que no sepan inglés) de un trago único y largo, terminando con el mentón apuntando al techo.

Si después de ésta experiencia religiosa siguen sin gustarte los cócteles...

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Iglesia y política

A raiz del reciente episodio entre la curia y el gobierno por los matrimonios homosexuales, por la cual unos acusaban a los otros de meter los hocicos en asuntos ajenos, me viene a la memoria un minuscrito de San Fura expresando su opinión en una fraternal reyerta entre el Arzobispo de Santiago y el Conde de Lemos.

Estimado Conde: tengo a Vuecencia por persona con alto conocimiento del mundo, más debería saber que la Eclesia, al igual que los políticos, hace proselitismo siempre (cual es la su obligación) para favorecer la multiplicación de los dineros propios a costa de los ajenos. E por tanto la eclesia nunca se opone al discurso político, siempre que aqueste no merme las arcas propias. En cualquier ocasión de conflicto entre ambos, se cambiarán almas por doblones.

Dicho de otra manera:
1.-El gobierno deja pasar la época de la declaración de hacienda. Luego dicen que habrá matrimonio entre homosexuales para joderles la fiesta del patrón.
2.- Los curas se cabrean y lanzan el rebaño contra el campamento de los políticos.
3.-Estos se rebotan e insinúan que cortarán la financiación vía presupuestos generales
4.-Aquellos responden insinuando que pondrán en la calle a los cientos de miles de alumnos de colegios privados....y a ver que hacen con ellos en el inicio del curso
5.- ..y así seguirán hasta el inicio de las Olimpiadas, en que habrá tregua olímpica.

Total, al final los que menos les importan a los políticos y a los curas son los homosexuales, los niños y los paisanos. Todo es cuestión de pelas. En cuanto les tocas el bolsillo a los unos o a los otros..... Y si nó, sugiéranle a los curas que cedan sus bienes a los pobres. O a los políticos que donen sus ingresos a las ONG que tanto admiran.....Y UN GUEBO: MONEY IS MONEY

Fura Dixit

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El árbol del bien y del mal

Repasando viejos manuscritos de San Fura, encontré uno que me pareció especialmente atractivo, y que se refería al famoso árbol de Adán y Eva, serpiente incluida. Ponía en duda que se tratase de un manzano (apostaba por un Nogal) y además mantenía que la causa de la expulsión del paraiso terrenal había sido el afán de conocimiento acerca de las cosas, esto es, dudar (que es la mejor forma de perder la fe).

Curiosamente, el tiempo ha venido a darle la razón. La traducción correcta de la Biblia es: Arbol del conocimiento del bien y del mal; además, hoy se sabe que una de las causas del desarrollo del cerebro humano ha sido el consumo de grandes cantidades de frutos secos y carne (proteinas que permiten una digestión más fàcil que los vegetales y por ende más aflujo de sangre al cerebro durante la misma, osea, más horas actividad cerebral). Esto se ha comprobado actualmente en la dieta de los grandes simios, que es similar a la de los antiguos humanos, por lo cual habría que deducir que nuestra dieta fue la causa de la expulsión del paraiso, y que el árbol era un nogal o un almendro.

Claro que queda otro "detallito". Resulta que los monos comen preferentemente frutas que contengan gusano dentro, porque han descubierto que las proteinas que contienen alimentan más. Así que no es descartable un Manzano lleno de manzanas algo pasadas con gusanito ofrecidas por la pérfida serpiente (que por tanto sería el animal de conocimiento) que tanto cabreó al Dictador (digo, al Creador).

Aunque lo de la Biblia es todo alegoría, esta historia estoy seguro que me servirá para ligarme alguna estudiante de quinto de Biológicas (ya me confesaré otro día).

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Doloroso, por cierto !!

Visitónos en cierta ocasión un Frate Británico, cuia órden prefiero no mencionar por no ofender el pudor de los sus hermanos de fe, en viaje de constricción por alguna grave pecationis, que los pecados cuanto más lejos se arrastran más delgados son. Era el buen hombre de cabeza grande (e más con mucha cara, como todos los británicos) e hombros pequeños (redundandum: maior cara que espalda). Era la su intención que yo mesmo fuera el su confesor. Cómo ningún hombre es mejor que otro, preguntele exprofeso por la acción indigna que le producía oprobio, no fuera a acontecer que constituiese pecata minuta o que no fuese ni siquiera pecata.

Explicome el buen frate que en sus recorridos por los monasterios del sur había sido testigo de toda clase de relationis impúdicas e impuras (esto es, púbicas). Vi de todo, díjome entre lágrimas, mujeres con mujeres, hombres con mujeres, mujeres con perros, hombres con hombres.... ¡¡doloroso por cierto!!

Díjele, con la mayor de las intentionis, que los asuntos sexuales no me parecían, a mi enteder, que debieran ser juzgados por la eclesia ya que no son cuestión de fe senón de parecer e más gusto de cada cual, e que por ello no había de imponerle más penitentia que la que él mismo se impuso con su largo viaje, e que los Obispos e más Cardenales saben más, a motu propio, de pecado que de exemplos e virtudes.

Dicho aquesto, invítelo al mejor de los vinos de las tierras de Baiona, e rogele que me fuera dando la absolutio porque pensaba dejar que los etílicos vapores inspirasen mis sueños aquella noche.

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Cannis galaicus vulgaris (Can de Palleiro)

A propósito de un artículo leido recientemente sobre nuestro autóctono Can de Palleiro, me viene a la memoria un pergamino de mi antepasado San Fura sobre el tema. A mí particularmente el bicho me cae bien porque me recuerda los tiempos de Franco, en que se conocía al dictador como Viejo Can de Palleiro (finalmente muerto de muerte matada). Pero, en fín, me limitaré a reproducir el mencionado pergamino.

Monasterio de Poio
Anno Dei: mil y quinientos y diez y ocho.

Es así, pues, mi estimado Abate, que conozco el su orígen exacto del mencionado can por la virtud de mi memoría y mi afán de estudio de todo lo que en el mundo hay. Fue el su primer nombre el de Cannis Galaicus Vulgaris, por los romanos concedido por ser endémico de los montes e pueblos del Finisterrae. Más, doy fe que el debandito cánido habríase ya extinguido a no ser por el divino designio e más la humana casualitas que fizo que el pobre animal acompañase a Colón en el su segundo viaje al Nuevo Mundo.

No es muy favorecida la raza, pues grande y desproporcionada es la cabeza en relationis con el tronco, dotada además de un focico alargado por la hambre e más la curiosidad; son los sus ojos grandes y de mirada suficiente, e cortas las patas al contrario que las sus enormes orejas y el rabo. Es la su conducta lúpica, dada la su escasa dependencia de humanos cuidados.

Con ocasión de tremenda hambruna en tierras de Galicia, convirtiose la carne del pobre animal en manjar codiciado para las gentes del campo, por lo que fue prácticamente extinguido por la necesidad. Salvóse una ejemplar fémina, llevada en la Carabela por el contramaestre Don Fernando de Carballinho. En la su estancia en las nuevas tierras del Reino, cruzóse la perra con un cánido salvaje de las montañas e fruto de tal lance habrían de nacer varios cachorros por los de Genoa bautizados como Cúmuli di fieno, por el aspecto revoltoso e áspero del su pelaje.

Al regreso del largo viaje, el hambre e más la sequía prolongada había ya acabado con los últimos Cannis Galaicus originales. Así pues, aquellos cachorros habrían de ser los sobrevivientes de su especie, con herdanza del su novísimo nombre de Canni di cúmuli di fieno, que la gente del común traduciría a posteriori como Can de Pajar.



De esta forma, el nombre castellano sería directa y fielmente traducido al gallego como Can de Palleiro, término que tan inmerecidamente usurpó el dictador en sus últimos e interminables días de prolongada agonía (QSJ, que es lo contrario de INRI).



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La vera historia de Cristóbal Colon e San Fura




Monasterio de Poio, año del señor de 1509. Es menester antes de dar inicio a esta historia, facer comentarios no baladìs a los que, por ignorancia o por lejanía, desconozcan los tales hechos acerca de los viajes del descubrimiento del nuevo mundo por parte del mi señor Almirante Dn. Cristobal Colòn.

La primera de las cuestiones faz referencia al su orìgen e nascimiento, pues no ha lugar a controversias posteriores que sitúan la su cuna en la italiana Genoa; la secunda faz referencia a la fecha de nascimiento, e non dejaré lugar a dudas, pues que fue en 1451 selo yo mesmo de primum manum e con conescemiento fiel de causa, y sábenlo todos los ilustrados y gentes del comùn de esta orilla del ocèano de los Atlantes llamada Ponte Veteris.

Fue así que tuvo lugar el nascimiento del Almirante Colòn en el puerto de Baiona, en el año del Señor de mil cuatrocientos cinquenta y uno, bautizado desta guisa en honor de San Cristobal, cuia advocaciòn era grande entre los sus padres, buenas gentes dedicadas al comercio maritimo. E sé la tal cuestiòn por los años de convivencia e por haber tenido aquel una larga relaciòn de concupiscencia con una de las mis primas, la menos agraciada por cierto, quien puso en mi conocimiento los hechos tales.
Corrìa el año del señor de mil quinientos y dos, cuando me hallaba en Baiona en descanso de mis recientes viajes por los anchos mares, ya que era el mi oficio contramaestre. Por aquel entonces el Almirante Colòn seguía convencido de haber llegado en los sus anteriores viajes atlànticos a las lejanas costas de las Indias e de Asia; fue por tal convencemento (e por el de los reyes Isabel e Fernando, nuestros señores) que planificò en compañia de su hijo Dn. Diego Colòn, que por aquel entonces contaba veinte y tres años de edad (e una buena dòsis de avaricia e afàn de conquistas de tierras , que con el tiempo habrìan de llevarle a ostentar los tìtulos de Almirante, Gobernador de las Indias e posteriromente Virrey).

Era el su hijo, al contrario que el padre, un hombre poco escrupuloso e con menor paciencia. Fue asì pues, al necesitar con urgencia un contramaestre para el su cuarto viaje, que facendo la aquella urgencia de mi mesmo un bien necesario y escaso (puesto que era el unico disponible en el mencionado puerto de Baiona), e facendo yo omisiòn de los sus ruegos a causa de mis escasas ganas de aventuras e de mis muchos deseos de descanso, lo que llevò a urdir a aquel malvado hijo de su buen padre un astuto ardid para forzar la mi voluntad.

... E así fue como provocáronme unos marinos Ingleses, por Colòn hijo bien pagados, con la excusa de la disputa por una no se cual dama, de cuya reputaciòn (mala) nadie dudaba; no pude rehusar aquella pelea por mi no iniciada, e dada mi bien ganada fama de mujeriego e pendenciero, no dudaron los hijos del Imperio Britanico en denunciarme ante las autoridades civiles e ante la inquisiciòn como provocador de los hechos tales. Ajeno yo a lo que en torno mio se urdìa, acudì al tribunal mixto, formado al tal efecto, convencido de la declaraciòn de mi inocencia. ¡¡Vive Dios que no hubo tal!!, e para cuando descubrì mi embaucamiento, ya sòlo tenìa dos opciones: una larga temporada en los calabozos del castillo Real o enrolarme "voluntariamente" en el cuarto viaje a las Indias. Tardè en tomar la decisiòn lo que una lucièrnaga en apagar su luz cuando se acerca un murcièlago. Me despedì de la mi familia e de la mi novia en aquel puerto, e subì a bordo de la bien pertechada caravela maldiciendo la mi mala suerte, e prometiendo venganza de los Ingleses, de los Curas e de la Marina de Castilla.

Puesto que la travesía e las condiciones del Océano vasto eran ya bien conocidas de los anteriores viajes, se hizo corta la distancia, animada ademàs por mis deseos de venganza. Pasamos por las pequeñas Antillas, por Puerto Rico, más tarde por las Gandes antillas e a partir de aquì dirigimos la nave más hacia el sur, en busca de tierras desconocidas. Hallàmoslas a la tercera semana de travesìa, estando en total creencia nuestro Almirante de que se trataba de las tierras del Quersoneso de Oro (SE de Asia). Estaba yo convencido por mi parte de que aquellas tierras no correspondìan a parte alguna de las Indias, pero era menester, dada mi situaciòn, mantener por el momento en el silencio las mis ideas (posteriormente habría de llamarse a aquellas tierras Costa Rica, por su abundancia e más exuberancia). El litoral era bajo, arenoso e poco profundo, casi rectilìneo, con numerosas lagunas, en una de las cuales anclamos la nave. Vivìan en aquestas orillas las gentes de un pueblo que hacíase llamar Boruca. Eran aquellos habitantes agricultores e artesanos, e puesto que la misiòn que nos guiaba era descubrir e non conquistar, nos recibieron en paz e con la mucha sorpresa e curiosidad reflejada en sus rostros. Fueron bautizadas aquellas nuevas posesiones reales como Nueva Cartago.

Prolongose nuestra estancia màs de lo esperado debido a las riquezas de todo tipo de aquel mundo e a la necesidad de cartografiar aquellas maravillosas orillas. Alcanzamos, un poco màs al norte, unas costas llenas de mosquitos e otras alimañas, que junto con la dificultad de los enormes pantanos diezmaron buena parte de nuestra tripulaciòn. Ni siquiera fuimos capaces de tener contacto con quienes pudieran malamente habitar aquella parte del infierno encarnada en espesa selva (*con el tiempo la llamarìan Belize).

Marcamos bien en el mapa aquella deplorable zona al norte de Nueva Cartago para que ningùn buen cristiano volviese a perecer allì por culpa del desconocemento de los peligros que entrañaba. Yo mesmo guardè copias de aquellas cartografìas.

Llevàbamos en esas nuevas tierras ya màs de un año, e ya habìa comenzado yo a olvidar el reino de Galaecia, mi nombre ( El FURA me llamaban) y hasta los santos de la Santa Madre Eclesia. El hastìo y el olvido habíanme hecho descuidar mi aspecto, luciendo mi cara una frondosa barba con incipiente canosidad. Moviò la curiosidad por mi pelo a acercarse a una bella muchacha aborìgen, con quien en poco tiempo establecì amistad y relaciòn no precisamente espiritual, lo cual fueme acercando poco a poco a aquellas humildes e hospitalarias gentes, de tal modo que me iniciè en el conecemento de su cultura y me gane el su respeto. De aquesta manera, eran raras las ocasiones en que estaba con los hombres de Colon e mucho maior el tiempo que permanecìa con los nativos. Pareciole bien esta circunstancia al Almirante, pero no asì a su hijo e a Dn. Gonzalo de Tuy, capitan de las fuerzas militares de la nave. Era, este ùltimo, un hombre aùn màs pendenciero que yo, reclutado por su capacidad de mantener unidas las fuerzas a su mando con la ayuda de su caracter despiadado. Fuera por su obsesiòn o por su caracter, pareciole que mi conducta era peligrosa e un mal ejemplo para los demàs hombres de la nave, e durante una de las mis escasas ausencia del pueblo, pasò por las armas sin pedad al jefe de aquella gente e más a toda la familia de la muchacha que conmigo compartiò por tan breve tiempo su vida.

No ha menester comentar la angustia, la vergüenza e más el deseo de venganza que fizo presa en mi alma doliente. Poseído por la justificada furia, acudì a mi señor el Almirante para pedir justicia, la cual, por su cargo, correspondìa ejercerla a su hijo Dn. Diego; no era otra mi peticiòn que la de batirme en duelo con aquellos despiadados que al mando de Dn. Gonzalo de Tuy habíanme partido el corazòn e la vida. Pero no estaba el frío hijo del buen almirante por perder una sola vida de su tripulaciòn por causa de un altercado con indìgenas que ni siquiera formaban parte de la cristiandad. Fueron asì, al mismo tiempo, denegada la mi peticiòn e más heridos mi orgullo e la mi dignidad de hombre, por lo que decidì, contra la voluntad de Dios, tomar venganza por propia mano.

Hice tal cosa sin el menor sentimiento de piedad con aquellos depravados hombres, arrojando luego sus cuerpos a la laguna junto con sus armaduras. Fui luego hasta el poblado, e tras de llorar a los muertos e a la mujer que había amado, siguiendo sus costumbres e tradiciones incinerámosla e arrojè las sus cenizas a uno de los màs bellos lagos cubierto por nenùfares e con abundancia de orquìdeas en sus orillas. Eran pasados los cuatro dìas de mi cumpleaños e pasados otros dos del dìa de San Lorenzo, aquel en que sus làgrimas asomaban en el cielo. Pero no fue hasta dos más tarde en que miles de estrellas fugaces iluminaron por fin la bóveda celeste. E ya por siempre aparecieron dos dìas después de San Lorenzo, por designio divino o de la naturaleza, que ya no sabìa yo si eran la mesma cosa, e ablandò de paso dicho designio el corazòn del Almirante Colon, quien, en cuanto tuvo conocemiento de la injusticia impartida, decidiò perdonar la mi acciòn, embarcándome en Haitì en el barco de provisiones con destino a España.

Sabiendo del destino cierto del que serìa presa a mi llegada (la muerte tras consejo de guerra sumarìsimo), otorgome el buen almirante una carta del su puño e letra para mi señora la Reina, en la que le relataba que el tal Fura habìa sido encontrado muerto en las nuevas tierras e que yo era el portador de esa e otras màs noticias que eran de su real interès, presentàndome en la mesma como Fernando de la Guardia, e luego encomendandome a sus cuidados, pidiendo para mi persona recompensa por la parte que me correspondìa por el descubrimiento de nuevas tierras, ya que el mesmo tardarìa seis meses màs en llegar para rendir cuentas a los reyes de Castilla.

Durante el viaje habìa decidido que puesto que ya me habia vengado de la Milicia, ahora lo farìa de la Iglesia e de los Britanicos, tal e como a mi partida me había prometido en firme. Asì pues, relatè a la Reina los avatares del buen Fura, pero ligeramente (por así decirlo) tergiversados por mi mesmo, de manera tal que la Reina, profundamente conmovida por el mi relato imaginario e fantàstico, promoviò ella mesma el proceso de canonizaciòn de FURA ante el Obispo de Valladolid. Las principales causas en la canonizaciòn e más elevaciòn a los altares fueron:
--el uso de las armas para la defensa e salvaguarda de la honra de una nativa, junto con unos compañeros muertos en tales hechos.
--el que al enterrarlos al lado de una laguna crecieran misteriosamente cientos de neùfares e flores maravillosas varias.
--Que tras arrepentimiento por el uso de las armas, había estado rezando dos dìas seguidos, durante los cuales no hubo la acostumbrada lluvia de estrellas en el horizonte, hasta que puso fin al su rezo.
--Que en concluyendo sus oraciones fue encontrado muerto por la pena de sus pecados, e que dado que no se le había conocido relaciòn carnal, podìa ser considerado virgen y martir..

Asì pues, entretejida aquella patraña, por no contradecir a nuestra señora la Reina de Castilla, tenìa yo la absoluta seguridad que los doctores de la Iglesia dictaminarìan, como asì fue, la elevaciòn a los altares de San Fura Inmaculado, Virgen y Martir. E desta manera, conseguìa yo venganza de lo Curia, colando en su santoral al patròn de los Pendencieros. Aùn hoy rìome cuando mi cerebro recuerda los tales hechos.
Ya solamente me quedaba dar parte al embajador del rey de Inglaterra del hallazgo, al norte de Nueva Cartago, de los indicios abundantes de oro e piedras preciosas, que no deberìan dejar mas tiempo en manos españolas. ¡¡Cuantos buenos Ingleses habìan de morir en el intento de controlar aquellas tierras llenas de pantanos e de mosquitos!!. E de seguro que luego seguirìan allì por cabezonería durante séculos. Costóme controlar la risa al salir de la casa del embajador británico. La venganza estaba ahora pues completada.

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El abad del Monasterio de Poio riòse a carcajadas, e luego, tras de secarse las lágrimas producidas por la risa en su rostro, díjome: "Bueno, bueno, Fura...Ego te Absolvo...con la conditio de que te alejes lo màs posible del mi monasterio....non vaya a acontecer que me revoluciones el claustro" E después de despedirse con un abrazo fraternal, alejòse de la iglesia riendo el solo e meneando la cabeza con incredulidad.
No hay nada como una cristiana confesión para sentirse sin el peso de los pecados, e poder volver nuevamente a estar en disposición de pecar para ser nuevamente perdonado, e asì sucesivamente. Gran religiòn la cristiana; en otras confesiones, por los mis hechos me hubieran lapidado, crucificado o flagelado; en cambio, a mí solo me había hecho falta un Ego te Absolvo, e ademàs, por ser sagrado secreto, el buen Pater ni siquiera podía contarselo a nadie...Ademàs..¿quien iba a creerle?




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La fundación de las Universidades




A raíz de una amena conversación con un buen amigo, profesor universitario, surgió una controversia acerca de la fundación de las Universidades. Puesto que mi memoria aún funciona mejor que mi testosterona, recordé que en la biblioteca familiar debía encontrase por algún sitio un antiguo escrito de mi antepasado San Fura respecto de tal tema. Sostiene mi querido amigo y profesor que la Iglesia tuvo una importancia capital en dichas fundaciones, considerando todo lo demás sucedáneo y secundario en dicho papel. Yo, que estoy en total desacuerdo –al igual que mi ilustre antepasado- aporto a la comunidad científica el dicho escrito de San Fura al respecto, reproduciéndolo textualmente (aunque con la apropiada adecuación para poder ser fácilmente inteligible). Dice así:

“Siendo el año del Señor de mil y quinientos y cincuenta y cinco, e hallándome yo en el inicio de mi vejez, tuve acalorada discusión con el buen Abate de Poio. E non me placerían discrepancias tales con amico tan bueno, a non ser por afectar a cosas de las que mi conescemento era sobrado. Sostenía el buen Abate que sin la aportación eclesial non serían factibles la Universitas actuales. Disponiendo mi persona de tiempo e paciencia abundantes expuse al buen fraile la vera historia de la fundación de lo que inicialmente fueran las corporaciones de mestres (Consortium o Comunitas) e luego, desde el século pasado, pasarían a nombrarse Corporaciones de mestres e escolantes (Universitas Magistrorum et scholarium). Viene aquesto a querer decir que las Universitas tuvieron el su orígen en tres fuentes que convergieron hasta formar ese gran río del conescemento. Primum, en la toma de conciencia de los mestres como clase social (lo que motivó la oposición de la eclesia, que hasta el momento tal era poseedora única de la Litentia Docendi, la cual, por la presión del poder de las Civitas fue revocada por sacra bula del Papa Gregorio Nono). Secundum, por el acopio e buena administración del inmenso legado del conocimiento occidental, e más la súa difusión, por los Monasterios Irlandeses durante el século XIII. Tertia, por la valiosa e sempre mal ponderada presentia de las Escolas de Traducción del Arabe, sen las cuales el saber de occidente non levantara cabeza, puesto que gracias a las dichas escolas recuperáronse obras clásicas dadas por perdidas, e con cuia contributio diose a conocer la Madrasa, modelo de Universitas Islámico, al cual tanto debemos.

Desta guisa, expuse al buen Abate de Poio, mis conversas con Don Alonso de Fonseca antes de mi partida a las Nuevas Indias, en las cuales, con la ayuda de Dios e de las Reyes de Castiella, colaboré en la fundación de la U. De Santo Domingo, tres annos hace. Fízome caso Don Alonso, dados mis conescementos de otras Universitas más antíguas como las de montpellier, Salamanca e Nápoles devenidos de mis múltiples viajes, e adoptó la división en departamentos o facultades de Artes Liberales, Decreto, Medicina e Teoloxía.

Diose por conforme el Abate con mi explicación, e desta guisa lego a mis descendientes lo que con aquel santo varón debatí en ocasión tal, por si la confusión de los tiempos nubla las ideas de los que han de venir”

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Cannis galaicus vulgaris (Can de Palleiro)

A propósito de un artículo leido recientemente sobre nuestro autóctono Can de Palleiro, me viene a la memoria un pergamino de mi antepasado San Fura sobre el tema. A mí particularmente el bicho me cae bien porque me recuerda los tiempos de Franco, en que se conocía al dictador como Viejo Can de Palleiro (finalmente muerto de muerte matada). Pero, en fín, me limitaré a reproducir el mencionado pergamino.

Monasterio de Poio
Anno Dei: mil y quinientos y diez y ocho.

Es así, pues, mi estimado Abate, que conozco el su orígen exacto del mencionado can por la virtud de mi memoría y mi afán de estudio de todo lo que en el mundo hay. Fue el su primer nombre el de Cannis Galaicus Vulgaris, por los romanos concedido por ser endémico de los montes e pueblos del Finisterrae. Más, doy fe que el debandito cánido habríase ya extinguido a no ser por el divino designio e más la humana casualitas que fizo que el pobre animal acompañase a Colón en el su segundo viaje al Nuevo Mundo.

No es muy favorecida la raza, pues grande y desproporcionada es la cabeza en relationis con el tronco, dotada además de un focico alargado por la hambre e más la curiosidad; son los sus ojos grandes y de mirada suficiente, e cortas las patas al contrario que las sus enormes orejas y el rabo. Es la su conducta lúpica, dada la su escasa dependencia de humanos cuidados.

Con ocasión de tremenda hambruna en tierras de Galicia, convirtiose la carne del pobre animal en manjar codiciado para las gentes del campo, por lo que fue prácticamente extinguido por la necesidad. Salvóse una ejemplar fémina, llevada en la Carabela por el contramaestre Don Fernando de Carballinho. En la su estancia en las nuevas tierras del Reino, cruzóse la perra con un cánido salvaje de las montañas e fruto de tal lance habrían de nacer varios cachorros por los de Genoa bautizados como Cúmuli di fieno, por el aspecto revoltoso e áspero del su pelaje.

Al regreso del largo viaje, el hambre e más la sequía prolongada había ya acabado con los últimos Cannis Galaicus originales. Así pues, aquellos cachorros habrían de ser los sobrevivientes de su especie, con herdanza del su novísimo nombre de Canni di cúmuli di fieno, que la gente del común traduciría a posteriori como Can de Pajar.



De esta forma, el nombre castellano sería directa y fielmente traducido al gallego como Can de Palleiro, que tan inmerecidamente usurpó el dictador en sus últimos e interminables días de prolongada agonía (QSJ, que es lo contrario de INRI).




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El Licor café: la receta primigenia.

La elaboración del elixir mágico, propio de este confín de la tierra, es herencia de mi antepasado San Fura y transcripción de un incunable, por lo que os ruego que la mantengáis en el más inútil de los secretos.

"Non haberá maior placer en las calurosas noches del verano, e maior aún si fuese compartido, que saborear al cobijo de una parra unos buenos sorbos de fresco Licorcafé, degustado por el paladar en una pequeña vasija de barro del Reino de León.

Prepárase el dicho máxico brebaje de aquesta manera que agora mesmo revelo e más lego a la posteridad.

Precísase una jarra mediana (*equivalente actual de un litro) de buen augua ardiente de las tierras de Lemos del Señor Conde de Monforte, a la que han de añadirse dos saquitas pequeñas (*unos 250 gr) de aromático e fresco café de Vera Cruz o de las Antillas, en grano entero, que non han de sofrir el dañino paso de la muela. Non conviene en caso alguno mezclar más que pequeñas cantidades de torrado (*torrefacto), porque aunque el color tórnase más oscuro non es bueno para la salud.Añádense pues los granos al augua ardiente, e más la corteza de dos naranjas muy finamente peladas, e luego tápase el recipiente con cubierta de hojas fuertes de berza (*repollo grande) e colócase luego en la fresca bodega, separado del vino. Háse de remover a diario el tiempo que tarda en rezarse un Pater Noster qui est in caelis, durante lo menos días veinte. Las oraciones, el devenir del tempo e más el poder del augua ardiente fará que torne el su color al del de un hábito Franciscano. Cuélase de seguido al través de fino manto de lino, e continúase las devanditas operationis.

Ese es el tal momento en que ha de añadírsele el almibar, cuia preparación faráse a base de dos jarras medianas de agua de manantial, a las cuales, e previamente entibiadas, añadiráseles, entonando en alegre silencio un Avemaría e más dos Pater Noster para que el tempo non corra más que el deseo, asúcar moreno de las tierras de las Islas de Nuestra Señora por mi señor Don Cristóbal Colón descubiertas, de manera tal que faráse un almíbar concentrado que aluego será mezclado con el augua ardiente de café a gusto de cada cual, siendo de questa manera que si ha de consumirse antes del paso de un anno ha de tener ia el exacto gusto, pero si ha de someterse a conservación a posterioris, conviene sobrarlo de fuerza para que el tiempo no merme las suas cualitas.

Non est bonum el exceso del su consumo, porque aunque las sus virtus son muchas y muy variadas, aluego son los pecados tantos y tales que requieren inmediata confesionis ad libitum, en cuio caso, lo meior es que Dominum Boviscum a la hora de someterse a la penitentia merecida."



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